A menudo, muchos padres suelen experimentar cierto temor, estrés o dudas sobre cómo educar o criar a un niño con discapacidad. Esto sucede debido a que el estilo de crianza adoptado por la familia interviene significativamente en el desarrollo social y emocional del niño.

En pocas palabras, la manera en que los padres interactúen con su hijo, influenciará en cómo el niño se siente consigo mismo, con los demás y respecto a su discapacidad, ya sea en el presente o a futuro.

Es por ello, que surge la necesidad de encontrar un estilo de crianza en padres de niños con discapacidad que propicie un mejor desarrollo para sus hijos. Sin embargo, en la práctica es más difícil de conseguir, ya que, la mayoría de estilos responden a factores inherentes de la persona, como la cultura, religión o la manera en que ambos progenitores fueron educados. No obstante, eso no significa que los padres no puedan cuestionar, meditar y decidir mejorar su modelo de crianza.

A continuación, te presentamos cuatro tipos de estilos, que diversos investigadores han identificado en la búsqueda del equilibrio en la crianza de niños con discapacidad. Ten presente que, si bien unos estilos son más recomendables que otros, el objetivo no es imponer alguno en particular, sino reflexionar y adoptar aquellas posturas que mejor creas conveniente.

1. Estilo autoritario

Los padres que desarrollan un estilo de crianza autoritario creen que los niños deben seguir las reglas sin cuestionamientos. Por lo general, no permiten que se involucren en desafíos frente a su discapacidad y usan el castigo en lugar de la disciplina.

Una situación común es, por ejemplo, cuando una madre prohíbe a su hijo con discapacidad frecuentar a otros niños, sin explicar el porqué. Este tipo de acciones influye de manera negativa en el niño, pues crece sin desarrollar su autonomía.

Asimismo, no logra aprender un concepto claro sobre discapacidad debido a la escasa comunicación en el hogar, y temen enfrentar algo nuevo debido a la poca seguridad que poseen.

 

2. Estilo permisivo

El estilo permisivo suele ser un estilo de crianza común en los padres de niños con discapacidad. Estos padres tienden a sobreproteger a su hijo, realizando así todas sus actividades por él, sin establecer límites y aceptando todo tipo de conductas. Por ejemplo: un padre que permite a su hija jugar con el celular, sin monitorear el contenido que consume.

Los resultados en el desarrollo del niño son: la baja tolerancia a la frustración, agresión, problemas de adaptación social y falta de respeto a la autoridad.  

3. Estilo negligente

Este es un estilo en el que los progenitores no atienden los deseos de sus hijos más allá de las necesidades básicas de comida, ropa y hogar. Son emocionalmente distantes y suelen brindar poca atención a la crianza de niños con discapacidad.

Situaciones cotidianas, como en las que el padre expresa que su trabajo es más importante que asistir a las terapias de su hijo, transmiten mensajes negativos.

En consecuencia, el niño desarrolla una baja autoestima, en donde puede llegar a sentir que la discapacidad es el motivo de la poca atención y afecto.  

 

4. Estilo democrático

Este estilo es el más recomendable. Aquí los padres promueven la comunicación entre todos los miembros, tienen en cuenta las necesidades de sus hijos, y poseen reglas y límites razonables en su educación.

Este estilo de crianza influye de manera positiva en los niños con discapacidad, ya que, fomenta la autonomía, asertividad, toma de decisiones y seguridad para afrontar cualquier barrera.

 

Es importante reconocer que cada familia, independientemente de la presencia de un miembro con discapacidad, requiere que se establezca un estilo de crianza positivo y saludable donde no solo existan reglas, sino que estén en beneficio de niños y adultos, y hagan la convivencia atractiva para todos.

Ps. Maricielo Silva Mendoza